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lunes, 16 de octubre de 2017

Smart cities, Talento y Sesgo cognitivo



Lunes de reuniones matinales (nuevas propuestas y proyectos) y por la tarde a Barcelona. Mañana, con clientes en la ciudad condal y espero llegar a tiempo a la presentación del libro ‘Animales Domésticos’ de Teresa Viejo a las 19 h. en El Corte Inglés de Callao. Una novela importante sobre las heridas emocionales, que ya he regalado a vari@s amig@s.
De la prensa del fin de semana, comienzo por ‘Las normas de las ciudades inteligentes’, por Carlos Esteban, presidente de la Asociación Española de Normalización. El sábado fue el día mundial de la normalización, bajo el lema “las normas hacen ciudades más inteligentes”. Carlos nos informa de que España está a la vanguardia en el desarrollo de documentos para desplegar “Smart cities”. 178 ciudades de nuestro país con estas normas, desde accesibilidad universal a alumbrado. En 2050, el 70% de la población mundial vivirá en urbes. Hoy, en Europa, es el 78%. Este artículo me ha recordado las palabras de Gema Igual, alcaldesa de Santander, hace unas semanas en el Foro de Innovación SUMA. Las Smart Cities atraen, desarrollan y comprometen el talento de sus ciudadanos.
Frente a las normas, las revueltas callejeras. “En tiempos violentos, analizar escandaliza a los violentos” (José Antonio Marina. La calle). “Frente a la democracia representativa, la calle. Frente a votaciones con garantías, movilizaciones populares”. Las movilizaciones en defensa de los derechos civiles de Martin Luther King, nos recuerda JAM, no iban contra la Cosntitución de EE UU.
En esa misma línea, la escritora Karen Armstrong, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales (lo recogerá el 21 de octubre), entrevistada por Carlos Fresneda: “En Europa, el culto nacionalista ha suplantado a la religión”. Estudia las escrituras de las grandes religiones: “Mahoma, Jesús y Buda tienen en común la compasión, en el sentido original de la palabr: ponerse en lugar del otro”.
Cambiando de tercio, ‘Cómo aprovechar las aportaciones del nuevo Nobel de Economía’, Richard Thaler, por Jorge Delgado. “La economía conductual está cambiando la forma de entender las relaciones económicas y la economía de mercado”. En su ibro ‘Nudge’ (Un empujoncito), Thaler y Sunstein comentan que el “homo economicus” de la teoría económica tiene “la inteligencia de Einstein, la memoria de Big Blue y la fuerza de voluntad de Gandhi”. En realidad, son muchos los sesgos cognitivos que distorsionan nuestra interpretación de los hechos. Nuestra irracionalidad es predecible (Dan Ariely) pero irracionalidad al fin y al cabo.
‘Apagando fuegos’. Así titulaba Rosa Montero su artículo. “Estamos en un momento de desgracia. La inquina y el aborrecimiento parecen forma de nuestro ADN. ¿Es este un proyecto de sociedad? “Nuestro infatigable cainismo ha llamado la atención de los intelectuales europeos desde hace siglos”. “¿Queremos ser de los que añaden leña al fuego o de los que intentan apagarlo?”.
En La Vanguardia del domingo, tres artículos destacados: ‘Empresas con alma’ de Xavier Marcet (presiente de la Drucker Society). “Una empresa es un ecosistema complejo y frágil”. “No sabemos qué es el alma de la empresa, pero detectamos cuando ya no está: lo notamos como clientes, trabajadores o accionistas”. “Nuestro reto es hacer que las nuevas start-ups llamadas a cmabiar el paisaje empresarial, esas con alma fresca y natural sepan crecer mucho sin perder ese perfume profundo que mpregnó sus propósitos iniciales. Que el éxito no perturbe el negocio. Que la tecnología no sepulte el alma”.
Fernando Trías de Bes, mentor del Human Age Institute, se lamentaba de que las empresas ‘Se van y no volverán’ de Cataluña. “Porque, pasados los años, con todo ya desplazado a otro lugar, no van a desmontarlo todo de nuevo para retornar”. Ocurrió en Quebec y en Escocia.
Y Judit Bara, ‘Se busca directivo: signos de quién puede ser buen líder’. Cita las investigaciones de Gallup: sólo una de cada diez personas tiene el talento para liderar un equipo y ocupar un puesto directivo. Para conseguir que otras personas se impliquen en el proyecto de forma natural. Los buenos directivos comparten rasgos como la puntualidad, productividad, respeto, integridad. Construyen relaciones de confianza, les gusta aprender (Learnability). “Cuidado con el micromanagement”.
Libro recomendable: ‘Las personas de la historia. Sobre la persuasión y el arte del liderazgo’, de Margaret MacMillan (se publica el 18 de octubre). Emociones como el miedo, el orgullo o la ira han impulsado decisiones trascendentes, como el inicio de la I Guerra Mundial o de la II Guerra. Historia conductual.
Película recomendable: la ganadora del festival de Sitges, ‘Jupiter’s Moon’, dirigida por Kornél Mundruczó. El húngaro plantea la historia de un refugiado sirio con superpoderes, que levita. “Lo veía como una provocación, como un atentado a la realidad”. “Es un thriller pensado desde Europa, que vive una crisis de la que hay que aprender”. “El nacionalismo no es el problema, es el populismo”.
Estudio recomendable: el de la Universitat de Barcelona, publicado en The Journal of Neuroscience. Mientras dormimos, el cerebro refuerza o debilita los recuerdos de lo acontecido durante el día. Javiera Oyarzun, investigadora de la UB, explica que el cerebro reactiva los recuerdos en redes y olvida la información ruidosa. Hay un mecanismo activo de olvido de recuerdos irrelevantes.
Y el especial Trending Talent sobre el futuro del empleo, con opiniones de Silvia Leal (mentora del Human Age Institute), Isabel Aguilera, Pedro Casaño y varios DRHs de empresas importantes.
La canción de hoy, muy de “Smart cities”, es ‘On Broadway’ de George Benson: www.youtube.com/watch?v=ok__l1Acuwg

domingo, 15 de octubre de 2017

10 lecciones de éxito para las pymes


Este fin de semana en Expansión, junto al periódico se incluía una de las ‘Guías prácticas para pymes’ titulada ’10 lecciones de éxito para su negocio’. Un análisis de 30 compañías, varias de ellas en cuarta generación, que están destacando en sus mercados.
Las 10 lecciones sobre los pasos a seguir son las siguientes:
1. Mantener la tradición. Potenciar y dar a conocer el valor añadido de hacer las cosas bien con fórmulas tradicionales. Como Herederos de Tomás Ruiz (desde 1917) con el queso pasiego en La Cavada (Cantabria): 13 trabajadores, 1’5 M € de facturación; Sucesores de Elena Caro, también desde 1917, en el centro de Sevilla para cubrir y adornar imágenes religiosas de hermandades; Futbolines Val, en Zaragoza, desde 11 después de la invención del futbolín (Alejandro Finisterre, 1936): cinco modelos de 800-1.400 €, venden unos 200 al año.
2. Especializarse en su sector. Con un sello de calidad que avale la confianza que depositan sus clientes. Como ejemplos, Charlie, marca de material para boxeo desde 1947; Gerhard Grenzing, médico de órganos históricos desde hace medio siglo (1’5 M € de facturación); Artesanía Cuadrado, peluches de alta gama desde 1968, que ha hecho el mayor oso panda de peluche certificado por Guiness.
3. Ofrecer la máxima calidad, entendida como la percepción de los clientes y la mejora continua. Como Bodega Vivanco, vino de Rioja desde 1915 con el mejor museo del vino (100.000 visitantes anuales); Denix, empresa de réplicas de armas desde 1966 que factura 3’3 M € y exporta el 90% de su producción; Victorino Martín, desde 1960, la mejor ganadería brava de España.
4. Situarse en lugares estratégicos. Elegir la ubicación adecuada para destacar. Casa Beethoven, desde hace 136 años en el mismo rincón de la Rambla de Barcelona, con 30.000 partituras; Casa Hernanz, la alpargata que viste Madrid, desde 1845 junto a la Plaza Mayor; Casa de Diego (1858), los abanicos de la Casa Real, en la Puerta del Sol.
5. Cuidar a los clientes. Lograr que los valores de la empresa coincidan con los de sus clientes, para obtener fidelidad y que éstos se conviertan en prescriptores de negocio. Como ejemplos emblemáticos, Risi, el picoteo de toda la vida (patatas, gusanitos) desde 1970, con el logo (el niño sonriendo) como activo valioso; Ciclos Otero, bicicletas desde 1927 en la calle Segovia de Madrid; Julián de Castro, transporte de pasajeros por la Comunidad de Madrid desde hace más de 100 años.
6. Adaptarse a la situación. Anticiparse a los cambios del mercado y moverse ágilmente para sobrevivir. La Pajarita, empresa centenaria de pinturas en la calle Cirilo Amorós de Valencia; Espinaler, conservas de pescado de calidad; Astondoa, de las traineras a los yates.
7. Atraer clientes influyentes. Contar con clientes famosos o expertos que provoquen un “efecto llamada” en sus numerosos seguidores. Como el Corral de la Morería, que han disfrutado desde el Che Guevara a Ronald Reagan; La Duquesita, pastelería desde 1914 que hace las medallas de chocolate del Real Madrid y el Atleti; el Kince de Cuchilleros, desde 1900 peluquería de moda, con clientes como Arturo Pérez-Reverte, Luis Tosar, Sergio Ramos o Jorge Javier Vázquez.
8. Crear nuevas líneas de negocio. Innovar desde productos y servicios que renueven la firma, mantengan a los clientes actuales y atraigan a nuevos. Sembradoras Gil, desde 1954 que fabrica 2.985 sembradoras al año (16 M €); Carbel, cocinas de cocción y calefactor (3 M €).
9. Profesionalizar la gestión. De obligado cumplimiento para que la compañía prospere. Sin calidad directiva no hay futuro. Como ha ocurrido en La Flor de Castilla, yemas de Santa Teresa desde 1860 (Isabelo Sánchez) con 70% de propiedad familiar e Isabel López como DG; Acha, la compañía más antigua del País Vasco (1831), bebidas espirituosas que factura 2 M € anuales; Suau, el brandy clásico de Mallorca.
10. Internacionalizarse. Lograr que la empresa se expanda más allá de nuestras fronteras, aprovechando la globalización, con internet como potenciador. Como Verdú Cantó, desde 1850 vendiendo azafrán (7 M €, 50% exportación); La Flor Burgalesa, galletas integrales y sin azúcar (15 M €, 12% exportación en 16 países); Manufacturas Alhambra, guitarra española desde 1962 en Alcoy (9’5 M de facturación, un centenar de profesionales).
Me ha gustado mucho leer el relato de estas 30 pymes españolas, longevas y únicas. Cuando la esperanza de vida de nuestras empresas no supera los 12 años (el 90% de los emprendedores no sobrevive al tercer años), conocer los casos de éxito de empresas de nuestro entorno anima a la esperanza. Los conceptos son “de sentido común”: innovación, profesionalización, adaptación, servicio al cliente, calidad, especialización, influencia, ubicación, internacionalización. Desgraciadamente, las prácticas no suelen ser tan comunes.
Mi agradecimiento al autor (anónimo) y al patrocinador, el Banco Santander, considerado por la revista Euromoney por segundo año consecutivo “Mejor Banco del Mundo para las Pymes”. Una certificación importante.

sábado, 14 de octubre de 2017

Talento, emociones y sincronicidad


Continúa el veroño (temperatura estival a mediados de octubre) que anima a disfrutar del sol al aire libre. Me sigue enganchando Sense8, con personajes muy interesantes de distintos rincones del planeta y valiosas reflexiones sobre la humanidad en el Talentismo. Anoche disfruté del monólogo de Jerry Seinfield (también en Netflix) en el mismo local neoyorkino donde empezó en 1976. La clave, como demuestra en el documental, está en los contenidos.
Ayer el Dr. Bernard Beitman (psiquiatra, profesor de la Universidad de Virginia) publicó en la web de ‘Psychology Today’ su artículo “Las emociones llevan a la sincronicidad”. Tenemos que complementar las explicaciones cognitivas sobre las coincidencias con la emoción.
Aunque el concepto existe al menos desde los vedas en la India, el término fue acuñado por Jung en 1952 como “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera no causal”. Lo diferenciaba de “sincronismo”, la mera coincidencia de dos sucesos. “La acausalidad es esperable cuando parece impensable la causalidad”. La acausalidad es la conexión transversa del sentido.
Jung recogió la tradición de la filosofía oriental (Lao Tse), Filón de Alejandría (el ser humano como microcosmos), Teofrasto (lo suprasensorial), Aritóteles, Plotino (almas individuales procedentes de una única alma universal), Agrippa de Nettesheim (“todo está lleno de dioses”), Paracelso, Kepler, Lebniz, Kant y Schopenhauer. “Somos como islas en el mar, separadas en la superficie y conectadas en la profundidad” (William James, padre de la psicología).  
Los experimentos de Joseph Banks Rhine con cartas y dados demuestran que la sincronicidad no depende del espacio ni del tiempo. El factor emocional (basado en los arquetipos jungianos) resulta significativo.
Escucha atenta, observación. Cuanto más atent@s estemos a nuestro entorno, más sincronicidades surgirán.
Bernard Beitman cita a Michael Jawer, que lleva 20 años analizando el cuerpomente. Jawer ha estudiado las emociones en humanos y animales, considera que las emociones son lo que mejor explica las supuestas coincidencias. La fluidez emocional es como el agua. Las emociones se pueden estancar, canalizar, correr, agitar, fluir. La sincronicidad es más probable entre personas con alta emocionalidad entre ellas y que están profundamente conectadas.
Basándose en las obras de Michael Fox, sugiere que todos formamos parte de una “Empatosfera”, como parte de la Psicosfera, la atmósfera mental. “Intercambiamos energía-información con la Psicosfera, que incluye contactos potenciales con aquellos que amamos”.
Para que una coincidencia sea sincrónica, debe “tocarnos el corazón” (Laurence Browne, Las muchas caras de las coincidencias, agosto de 2017). Es lo que Jung llamaba “conocimiento absoluto”.
“Con tantos bares, en tantas ciudades del mundo, y ella tenía que entrar justo en el mío” (frase mítica de la película ‘Casablanca’).
El tema de hoy es de Chopin, el preludio a por Ethan Stoller (en el inicio del episodio 9 de Sense8, la boda de la hermana de Nomi): www.youtube.com/watch?v=XwOhMCgd_b0 En mi caso, siempre asociado a Zander.    
“Mai soli”, nunca solos.       

viernes, 13 de octubre de 2017

La cuarta dimensión, de CERO a UNO


Este viernes 13, que tenemos catalogado como “de puente”, he decidido trabajar por la mañana en casa. Entrevista telefónica con el DG de una empresa cliente, preparación de presentaciones y del coaching de equipo de la semana que viene. Eso sí, sin despertador (ayer me acosté temprano) y con varios episodios de la temporada dos de Sense 8. Uno por la mañana, un par por la tarde. Sobre personas que son las únicas con las que puedes hablar de todo y la existencia o no de finales felices.
He estado leyendo ‘La cuarta dimensión. ¿Es nuestro universo la sombra de otro?’, de Raúl Ibáñez Torres, en la colección de National Geographic. Raúl Ibáñez es profesor de la Universidad del País Vasco y obtuvo el premio COSCE a la divulgación de la ciencia. Atención a su vídeo “Matemática pura, ¿belleza inútil?”.
El autor parte de ‘Planilandia. Una novela de muchas dimensiones’, de Edwin Abbot Abbot (1884). Es la historia de “cuadrado”, un ser bidimensional, que anima a romper los convencionalismos y las creencias limitantes. Muy popular desde su época, es una sátira social que anima a “ver lo invisible”, otros mundos. Sus antecedentes son ‘LA República’ de Platón y el mito de la caverna.
El concepto de “dimensión” tiene que ver con el de “grados de libertad”. El punto (0), la línea (1), el plano (2), el espacio (3). Las coordenadas son la relación entre ellos. ¿Existen los espacios de dimensión superior? Henry Moore (1614-1887) y Kant pensaban que los espíritus son 4D. Debemos distinguir espacio físico de espacio matemático. El buscador de Google, por ejemplo (Larry Page y Sergey Brin, 1998) resuelve un problema de ingeniería matemática.
‘Elementos de geometría’ de Euclides (300 a C) es, tras la Biblia, el libro más influyente de todos los tiempos. Sus enunciados básicos han llegado hasta nosotros. En el XIX se produjo la revolución de la geometría post-euclídea. En 1827, Gauss publicó sus ‘Disposiciones generales’ spbre superficies curvas. Hay una superficie intrínseca y extrínseca de una superficie. Bernhard Riemann (1826-1866) llevó lo tridimensional a multidimensional, e influyó en Einstein (teoría de la relatividad especial, 1905), Hendrik Lorenz y Henri Poincaré. Herman Minkowski introdujo la velocidad de la luz, y de ahí, la teoría general de la relatividad de 1916.
La popularización de la cuarta dimensión llevó a médiums como Henry Slade. Charles H. Hinton (filósofo de la cuarta dimensión) llamó “ana” y “kata” al paso de una dimensión a otra. “En nuestro espacio es imposible deshacer un nudo de trébol o separar una anillas entrelazadas”.
Espiritismo científico del químico William Crookes (1832-1919), inventor del tubo de rayos catódicos (del televisor o la pantalla de ordenador), de Johann Zollner y Helena Blavatsky. Teología de Alfred Taylor Schofield (1846-1929). Misticismo: “Para Hinton y Ouspensky, la cuarta dimensión no es sólo un concepto espacial, sino también un tipo de conocimiento, una toma de consciencia de una realidad superior”.
En la literatura, Julio Verne, H G Wells (‘La máquina del tiempo, 1885), Dickens (‘Cuento de navidad’, 1843), Mark Twain (‘Un yanqui en la corte del rey Arturo’, 1889) y el español Enrique Gaspar (‘El anacrópete’, 1887: viajeros en el tiempo), además de Lewis Caroll (Charles Hodgson) con Alicia (que utiliza los “cortes” de Riemann, los agujeros de gusano) y Dostoievski (‘Los hermanos Karamazov’, 1880). También ‘El fantasma de Canterville’ (1887) de Óscar Wilde, ‘En busca del tiempo perdido’ de Proust, Rudyard Kipling, Joseph Conrad, Scott Fitzgerald, Amado Nervo. Y después de la teoría de la relatividad, William Faulkner, Kurt Vonnegut, Wodehouse, Gustafsson y, por supuesto, Borges. En la ciencia-ficción, Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Lenz, Lovecraft y muchos más.
Para visualizar la cuarta dimensión, el hipercubo (como el de La Defénse en París o el monumento a la Constitución en la Castellana, del arquitecto Miguel Ángel Ruiz Larrea) y la hiperesfera. Raúl Ibáñez nos recuerda que un logaritmo es a lo que hay elevar un nº para que dé ese número en una base (2 es el logaritmo en base 3 de 9). Un algoritmo es “un conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema”. Proyección en perspectiva, curvas de nivel, despliegue, continuo espacio-tiempo. “todos los instantes de nuestra vida, de nuestra historia, coexisten, y la ilusión del paso del tiempo es una propiedad del universo, observable pero que no puede ser explicada” (David Park, físico, El mito del paso del tiempo). Para defender el libre albedrío, universos paralelos.
En el arte del siglo XX, el cubismo rompe con la perspectiva. Picasso (Las señoritas de Aviñón, 1907), Metzinger (Nude, 1910), Braque, Delaunay. Albert Gleizes: “Tras las tres dimensiones de Euclides nosotros hemos añadido una más, la cuarta dimensión, que es, por así decirlo, la configuración del espacio, la medida del infinito” (1912). Maurice Princet (1875-1973) fue “el matemático del cubismo”. Marcel Duchamp trató de visualizar la cuarta dimensión a través de su arte (Conversaciones con Marcel Duchamp, de Cabanne, 1966). Villon y Juan Gris (Grupo de Puteaux) trabajaron con la proporción áurea. Jouffret utilizó el ajedrez como metáfora de la cuarta dimensión.
La cuarta dimensión también está presente en el futurismo italiano y ruso, el suprematismo, el constructivismo, el modernismo americano, el movimiento De Stijl, el surrealismo o el dadaísmo.
El libro sobre la cuarta dimensión me ha recordado los principales mensajes de ‘De cero a uno. Cómo inventar el futuro’ de Peter Thiel (cofundador de PayPal, financiador de Facebook, Space X y Spotify). Uno de los mejores textos de los últimos años (lo comenté en este blog el 15 de abril de 2015). Diez recomendaciones ligadas a la 4ª dimensión:
1. Cuando entrevista a alguien, a Peter Thiel le gusta preguntar: “Dime una verdad importante para ti con la que concuerden muy pocas personas” (la mía, sin duda, es que el talento es más escaso y valioso que el capital). Thiel distingue entre proceso horizontal (de 1 a n, más de lo mismo) y vertical (de 0 a 1; lo cambia todo). La palabra para el progreso horizontal es Globalización; para el vertical, Tecnología. “En un mundo de escasos recursos, la globalización sin tecnología es insostenible”.
2. ¿Copiar a las GAFAs y los ATUNes? “En el mundo de los negocios, cada instante es único, jamás se volverá a repetir. El próximo Bill Gates no construirá un sistema operativo. El próximo Larry Page o Sergey Brin no hará un motor de búsqueda. Y el siguiente Mark Zuckerberg no creará una red social. Si lo que haces es copiar a estos tipos, salta a la vista que no has aprendido nada de ellos.” Aprender de ellos para hacer algo diferente, disruptivo de verdad.
3. Mentalidad start-up. Para Peter Thiel, “una start-up es el mayor grupo de personas a la que puedes convencer para llevar a cabo el plan de construir un futuro diferente”. De la fiebre de las punto.com (200-2002) parece que aprendimos cuatro dogmas: la necesidad de progresos graduales, la importancia de la flexibilidad y la esbeltez, la imprescindible mejora de la competitividad y que lo importante es el producto, no las ventas. Sin embargo, “los principios opuestos quizá sean más correctos”:
A. Es mejor arriesgar la audacia que la trivialidad.
B. Un mal plan es mejor que ningún plan.
C. Los mercados competitivos destruyen los beneficios.
D. Las ventas importan en la misma medida que el producto.
4. Parafraseando a Tolstoi (Ana Karenina), “Todas las compañías felices son diferentes; cada una gana un monopolio resolviendo un problema único”. Frente a la competencia perfecta (con beneficio cero), debemos buscar ser un monopolio (al menos en la mente de los clientes). “La historia del progreso es una historia de negocios monopolísticos cada vez mejores que van reemplazando a los titulares anteriores”. “El monopolio es la condición de todo negocio de éxito”.
5. ¿Cómo resolver los conflictos, à la Shakespeare o à la Marx? El economista alemán pensaba que “las personas luchan porque son diferentes”; el Bardo, que lo hacen porque son similares. Peter (y un servidor) estamos con el dramaturgo británico. Microsoft y Google pelean como Capuletos y Montescos: ganó Apple. En enero de 2013, la compañía de la manzana tenía una capitalización de 0’5 B $, en tanto que las de Gates y Schmidt, juntas, 467.000 M $. Tres años antes, Microsoft y Google por separado valían más que Apple. “La guerra es un negocio costoso”. Thiel considera que los frikis del Silicon Valley (con “síndrome de Asperger”, carentes de habilidades sociales) triunfan porque son menos propensos a imitar a los demás. Interesante conclusión.
6. “El valor de una empresa hoy es la suma de todo el dinero que generará en el futuro”. Los monopolios comparten tecnología propia, efectos de red (la gente que lo utiliza), economías de escala y una marca. Cuidado con la disrupción. Para tener éxito, no se trata tanto de ser el primero en mover ficha, sino en “estudiar la jugada final” (como diría el maestro de ajedrez José Raúl Capablanca).
7. “El éxito nunca es accidental” (Jack Dorsey, fundador de Twitter y Square). “La flexibilidad es una ideología, no una meta”. Estamos en la era del diseño inteligente: “El darwinismo puede ser una buena teoría en otros contextos, pero en el de las startups funciona mejor el diseño inteligente”. Empecemos por rechazar la tiranía del azar.
8. El dinero sigue al dinero; el éxito atrae al éxito (efecto Mateo). La ley potencial es la ley del universo, pero la mayoría no la ve porque está demasiado pendiente del presente. “El mayor secreto en Capital Riesgo es que la mejor inversión supera la suma de los demás fondos”. Andreesen Horowitz invirtió 250.000 $ en Instagram en 2010; dos años después, recibió de Facebook 78 M $.
9. Hay dos tipos de secretos: de la naturaleza y de las personas. “Toma los senderos ocultos”, nos recomienda Peter Thiel. La “ley Thiel” dice qie una start-up desordenada en su fundación (por malas decisiones de “matrimonio fundacional”, propiedad, posesión, control) no se puede arreglar. La clave, claro está, es el talento, que se une a una empresa por su misión o por las personas que forman parte de ella (el imán 2P: Proyecto, Personas). El sentimiento de pertenencia suele ser la clave.
10. “El marketing y la publicidad funcionan para productos de precio relativamente bajo, que tienen atractivo de masas pero carecen de métodos de distribución viral”. “La distribución sigue su propia ley de poder”. Globalización significa sustitución y Tecnología significa complementariedad.
Construir el futuro, en la cuarta dimensión, siendo una organización única, un monopolio en la mente del cliente, diseñando el éxito desde el talento individual (seleccionando inconformistas) y colectivo (orgullo de pertenencia), con una distribución propia.
La canción de hoy (Sense8, temporada 2) es ‘Wise enough’ de Lamb: www.youtube.com/watch?v=5t5QSiydF9Y  “I had a dream that all of time was running dry/ And life was like a comet falling from the sky/ I woke so frightened in the dawning, oh, so clear/ How precious is the time we have here (…) Are we not wise enough to give all we are/ Surely we're bright enough to outshine the stars/ But human kind gets so lost in finding its way/ We have a chance to make a difference til our dying day/ We have a chance to make a difference till our dying day/ We have a chance to make a difference till our dying day”.