Juan Luis Galiardo, homenajeado en el V Afterwork APD de Barcelona


De nuevo, entre Madrid y Barcelona. Por la mañana, reuniones para los próximos programas de Coaching Estratégico. Muchas gracias a quienes los impulsáis en distintas ciudades españolas. Sin cultura de coaching, nuestras empresas no pueden sobrevivir por mucho tiempo.
Por la tarde, he tenido el honor de participar en el V Afterwork de APD Zona Mediterránea, 9-10-11-12-13 “More Fun… More Inspiration… More Ideas… More Management”, en el Palacio de Congresos de Catalunya, uno de los grandes acontecimientos del año en la ciudad condal. Enhorabuena a la organización que preside Emilio Cuatrecasas, a su DG, Merçé Faixes, y a todo su estupendo equipo. 2.000 personas, tres presentadores de lujo: Joaquim Montsant (CESCE), Jaume Buxó (Deloitte) y Raúl Grijalba (Manpower) y 9 caras del talento: el empresarial de Jaime Guardiola (CEO del Banc Sabadell), el marketiniano de Risto Mejide (Aftershare), el médico de Santiago Dexeus, el deportivo de la gran tenista Conchita Martínez, el televisivo de Christian Gálvez (Pasapalabra, Tú sí que vales), el de la productora Julia Gómez-Cora (El Rey león, Mamma Mía, Los miserables), el divulgativo de Gabriel Ginebra (mejor libro de empresa 2012 según Knowsquare) y el de un servidor, que se ha referido al “Talento de Cine”.
Le estuve dando vueltas al talento de cine (dialogar con un gran actor o una gran actriz, hacer un repaso del cine español en sus talentos…) y al final me decidí por lo más arriesgado, pero también por lo más íntimo. Hablar de lo que aprendí de mi gran amigo Juan Luis Galiardo, que nació en San Roque (Cádiz) en 1940 y falleció en junio del año pasado. Compartir, en 12 minutos (un TED abreviado, con un recorte del 33%) sus lecciones de vida (Galiardo ha pasado a la historia del cine, el teatro y la televisión en España) con las miles de personas que han llenado el Palacio de Congresos de Catalunya y con las que lo han podido seguir a través de las redes sociales. Seis lecciones que tod@s podemos aplicar. No suelo dedicar mis libros, pero “Del Capitalismo al Talentismo” se lo dediqué a él, porque era Talento en estado puro. Galiardo está puesto en valor, porque participó en 172 películas (una carrera profesional de más de 50 años), produjo nueve títulos, recibió el Premio Goya, Fotogramas, Sant Jordi, de los Escritores, de la Unión de Actores, de los Festivales de Miami, Huelva, Málaga o Murcia. Un grande entre los grandes.
¿Qué nos puede enseñar Juan Luis Galiardo con su vida y con su obra?
1. Estudia lo que quiere tu padre, pero sobre todo lo que quieras tú. Su abuelo fue el último alcalde republicano de San Roque; su padre, ingeniero, emigró a Badajoz; su madre murió cuando él era muy joven (Juan Luis decía que el complejo de Edipo le acompañó toda la vida y que lo que buscaba en las mujeres era ternura y compresión). Galiardo estudió ingeniería (agrónomo), económicas, derecho… pero sus amigos estaban en la farándula. En 1961 se apuntó al TEI, que dirigía Miguel Narros. Y al grupo Tábano, como actor de teatro. En los años 60, participó en 27 películas, entre ellas No desearás a la mujer de tu prójimo (1967), con Antonio Ferrándiz y Sonia Bruno, y Estrés es tres tres (1968), de Carlos Saura, con Geraldine Chaplin. Galiardo se convirtió en una “Marca Galán” en pleno desarrollismo. En la década de los 70 hizo 31 películas, como El apartamento de la tentación o coproducciones como Marco Antonio y Cleopatra con Charlton Heston y Carmen Sevilla. El actor de EE UU le propuso una carrera en Hollywood. Galiardo formó incluso parte del landismo en cintas como Mayordomo para todo.
2. El mundo es ancho y ajeno (la intolerancia se cura viajando). Galiardo, en pleno éxito, se atrevió a cruzar el charco y trabajar en México, en culebrones de Televisa, y en películas como Guyana de René Cardona (1979), Con el cuerpo prestado de Tulio Demicheli (1980) o Rastro de muerte del gran Arturo Ripstein (1983). Ganó el premio heraldo al mejor actor de habla hispana en 1982. Era “un galán otoñal” que enamoraba a las mexicanas. Pero no se conformó. En sus palabras, “He crecido en los últimos años de mi carrera, que son los más importantes de mi vida. He estado muy despistado y perdido, no sabía que hacía en la profesión. Pero ahora estoy comprometido con la vida y, cuando puedo, como actor”.
3. Reinvéntate… y madura. A partir de los 80, ya en España, Galiardo no esperaba ofertas. “No soy un actor que las espera. Hace años monté mi propio grupo de trabajo y las preparo yo. No confío en que, dado los tiempos que corren,  piensen en mí. Aunque aparecen muchas. Formamos parte de un sistema feudal, paternalista, donde se piensa que el papá Estado ya nos proveerá. Pues yo no creo en eso”. Turno de Oficio, de Antonio Mercero (1986-87) le llevó a la pequeña pantalla, como “El Chepa” con Carmen Elías y un joven Juan Echanove. Su sintonía de inicio, el concierto para trompeta en fa menor de Telemann (www.youtube.com/watch?v=rPnfrpRUWuM) está en la mente de muchos de nosotros.
También del 86 es una de las tres películas por las que él quería ser recordado: El disputado voto del señor Cayo, de Antonio Giménez Rico, basada en la novela de Miguel Delibes (1978), con Paco Rabal, Lydia Bosch e Iñaki Miramón. Galiardo es un candidato del PSOE que va a un pueblo de tres habitantes cuyo alcalde es el Sr. Cayo, Paco Rabal. Las otras dos son Adiós con el Corazón (1980) y El caballero Don Quijote (2002) de Manuel Gutiérrez Aragón.
De mediados de los 90 es la serie de televisión La Regenta, dirigida por Fernando Méndez-Leite con Aitana Sánchez Gijón, Héctor Alterio y Carmelo Gómez. Galiardo era “Álvaro Mesía” en la recreación de la novela de Clarín. Se reestrenó en TVE en 2009 y puede verse en su web.
4. Ríete de la incoherencia. Galiardo se sentía muy orgulloso de su terapia. En la trilogía Suspiros de España y Portugal, de José Luis García Sánchez, vuelve a hacer pareja con Echanove. Siempre hay un camino a la derecha y la mencionada Adiós con el corazón que le valió el Goya al Mejor Actor. Los 90 fueron suyos, con 43 películas y series (entre ellas Turno de oficio, diez años después, Familia, Pajarico o La niña de tus ojos de Trueba, con Penélope Cruz, Resines, Neus Asensi, Bonilla, Jorge Sanz, Segura o Rosa Mª Sardá).
¿Qué le queda en el siglo XXI, con más de 60 años? La versatilidad de un gran actor. Hacer de Fidel Castro en I love Miami, del Quijote, de Cervantes (Miguel y William, de Inés París), actuar en una ópera prima como Clandestinos y en El oro de Moscú. Una obra de teatro como Humo, con Kiti Mánver (2003), en la que hace de conferenciante de autoayuda que se dedica a que la gente deje de fumar… y él fuman. Y para el cine y la televisión, la trilogía de Martes de Carnaval de Valle Inclán, con guión de Rafael Azcona.
Pero eso sí, apostó por el Amor. Quería casarse con su pareja, María, en noviembre de 2011 y al final fue el día antes de morir, en el hospital. Una gran prueba de amor.
5. Reivindica de verdad. Con 70 años montó El Avaro de Moliére, porque sentía que la indignación debía llevarla a las tablas. “Compramos pisos que no necesitábamos ni podíamos pagar para especular con ellos. La avaricia va en progresión, pero la crisis no la han creado sólo los que han ofrecido el dinero fácil sino los que han comprado sin poder. Los avaros de la clase media han ido detrás de una zanahoria como en las carreras de liebres. Y ahora estamos pagando el precio de nuestra avaricia”, dijo en una entrevista.
Murió con las botas puestas. En teatro, representando El Avaro por toda España (le hacía mucha ilusión que los colegios fueran a ver la función, como él decía). En cine, como el alcalde de Cartagena en La Chispa de la vida de Álex de la Iglesia. Y en televisión, en la serie Gran Hotel junto a Concha Velsaco. Un mayordomo formidable.
“¿Cómo te gustaría morir?”, le preguntaron. “Esta pregunta me llega al alma, porque después de lo que he pasado con el ictus y el pulmón ahora todo lo que viva ya es propina. Y ahora estoy generoso. Mastroianni es uno de mis actores favoritos y él murió haciendo una obra de teatro «Las últimas lunas». Interpreté ese mismo papel con 57 años, pero no tenía todo el cargamento vital que llevo ahora, con casi 72. Ojalá volviera a hacerlo”.
Y finalmente, 6. Ten Criterio:  El Criterio hace a l@s líderes, que son las personas con talento para influir decisivamente en los demás. Es el juicio sobre las cosas, aunque un@ no esté siempre “en su sano juicio”. Por ejemplo, Galiardo dijo en una de sus últimas entrevistas: “A todos nos duele un poco España. Ya lo decían los del 98 y los del 27 y los del 67 y los del 2007. Si no te duele un poco España… Eres un mamón”.
Así era Juan Luis Galiardo, uno de los mayores talentos de nuestra escena. “Yo existo porque me imagináis”, solía repetir. Existirá siempre porque siempre le imaginaremos.
Gracias, mi querido Juan Luis, por todo lo que nos has enseñado con tu vida y con tu obra.