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viernes, 18 de julio de 2008

Al Pájaro Loco

En principio, este viernes y sábado tenía que estar haciendo un Taller de Trabajo con los “40 principales” de una gran compañía. Por estas cosas de la crisis, el asunto se ha pospuesto hasta un mejor momento y he decidido tomarlo como una oportunidad. Como desde el último Encuentro de Directores de Hotel en Canarias en el que conocí a Enrique Fontecha (Director de RRHH de Port Aventura), le había prometido a mi hija Zoe (siete años y medio) que iríamos a ese parque, vamos a aprovechar este fin de semana, como dice ella, “para ir a ver “al Pájaro Loco”. Lo mejor, lo más emocionante, es ver la cara que pone un niño de la edad de Zoe ante la sorpresa positiva.

Hemos tomado el AVE hacia Barcelona de las 7.30 de la mañana. Es un viaje cómodo, en apenas dos horas y media (que me ha permitido leer apaciblemente y a ella jugar con uno de sus pequeños aparatos electrónicos a Batman, con auriculares para no molestar). A eso de las 10.15 estábamos en la estación de Campo de Tarragona y hemos cogido un autobús que nos ha llevado a la misma puerta del Hotel Port Aventura, que está físicamente dentro del Parque.

Aunque el check-in no es hasta las 3 de la tarde, el personal del “Guest service” ha sido muy amable y ha organizado todo para que aprovecháramos el tiempo. Entre las 11 y la 1 hemos visto parte de Mediterránea y Polinesia, donde hay una atracción de un submarino en movimiento (Seafari) y un delfín que habla que a Zoe le ha gustado muchísimo. Se ha comprado una camiseta y un muñeco del Pájaro Loco, un bloc de autógrafos y un lápiz del parque para que le firmen los personajes.

A la una y media tenía una entrevista para la radio y por ello hemos tenido que volver al hotel (me han cedido el despacho de la directora, Rosalía, para que hablara más cómodamente). Después hemos comido en un restaurante del propio hotel y tomado posesión de la habitación. Las tematizadas (todo con el Pájaro Loco) estaban todas ocupadas, pero nos han dado una muy cómoda con vistas a la piscina.

Después de las 3 y media ya estábamos en Caribe Playa, una zona con montones de piscinas y una “playa” con olas (el Triángulo de las Bermudas). Zoe se lo ha pasado genial tirándose por los distintos toboganes acuáticos… Tres horas más tarde, hemos vuelto al hotel para pegarnos un bañito en la piscina y cambiarnos de ropa.

Como el parque está abierto hasta las 12 de la noche, todavía quedaban muchas cosas que hacer. Hemos vuelto al “submarino” (como Zoe le llama), a repetir la atracción. Y luego a la zona de China (donde está el famoso Dragón Kahn, al que la niña todavía no puede subir –afortunadamente para mí) y a la del Far West. Como no había colas, hemos montado en un montón de atracciones. A eso de las nueve, hemos ido a cenar a un “restaurante del oeste” con música en vivo (The Country Band). He descubierto que a Zoe le encanta la música country.

Finalmente, a eso de las 10 hemos visto en el hotel parte de un espectáculo de baile urbano sobre El Mago de Oz y nos hemos retirado a la habitación (Zoe se ha levantado a las 6 de la mañana y no ha dormido ni en el tren ni por la tarde). Dejamos para mañana Multiaventura, el espectáculo de las 11.45 de la noche que al parecer es memorable.

Me ha gustado mucho esta primera impresión de Port Aventura. Es muy distinto a otros parques temáticos que conocemos: muy variado, muy cómodo para niños y padres, con muy buen servicio al cliente.

Y mañana y pasado, más…

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