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sábado, 14 de junio de 2008

Los tacones de Oz

Cinco horas esta mañana en La Coruña con los alumnos del MBA Executive de la Escuela de Negocios Caixanova. Personas con talento, dispuestas a esforzarse para aprender y abiertas al debate. He disfrutado mucho.

Ayer en la T4 compré el libro Los tacones de Oz, de Rubén Turienzo. Rubén estudió Historia del Arte y tiene un MBA, un Máster en Psicología y otro en Coaching Ejecutivo. Es un apasionado del desarrollo humano y del cine. Tuve el honor de prologar su libro anterior Dirige de cine y sentía curiosidad por este Los tacones de Oz. Quienes me conocen bien saben que, aunque esté escrito por un amigo, por una persona que admiro (como es el caso) soy mi riguroso con la calidad de los libros que leo.

¿De qué va esta obra? Según la contraportada, “Oz Company, la agencia de publicidad más importante del país está en pleno proceso de expansión, pero su presidente ha desaparecido. ¿Quién ocupará su lugar? La directora financiera, una mujer sarcástica, burlona y manipuladora, sólo actúa movida por su malévolo plan: controlar la compañía y hacerse con el poder. ¿quién podrá detenerla? La nueva directora creativa está decidida a luchar por la empresa y desenmascarar a sus rivales, poniendo en marcha todo su talento e ingenio. ¿Existe alguien capaz de hacerla desistir? Cuando la ilusión, la perseverancia, la confianza y la eficacia se unen, los objetivos parecen más cercanos, las trabas pierden intensidad y las ganas por hacer grandes cosas se reavivan.” Parece una actualización para el management de El maravilloso mago de Oz, la obra infantil de L. Frank Baum.

El mago de Oz es uno de los libros más vendidos y leídos de la literatura universal. Aunque sus estudiosos no se ponen de acuerdo, para algunos (Rockoff, Krugman, Obstfeld) es una alegoría de la contienda entre los partidarios del patrón oro y los del bimetalismo a finales del siglo XIX. El camino de baldosas amarillas es la falsa promesa del oro, Kansas es el estado agrícola endeudado y Oz el diminutivo de Onza (patrón de medida del Oro). En 1939 se rodó la versión cinematográfica, con una inolvidable Judy Garland en el papel de Dorothy.

Isabel Simonet, directora de eurotalent, y un servidor, utilizamos en algunos programas de desarrollo fragmentos de la película como metáfora de los tres cerebros (el visceral: la valentía que necesita el león; el emocional: el corazón que necesita el hombre de hojalata; el intelectual: el cerebro que necesita el espantapájaros) y la necesidad de aprovecharlos en la gestión del cambio.

Pero vayamos a Los tacones de Oz. El prólogo de Elena Carantoña (autora de Igualdad y Diversidad) es francamente sensacional. Nos anima a leerlo, que es lo que debe hacer una prologuista (“lo que más me admira no es su habilidad narrativa, ni su espléndido conocimiento de las interacciones humanas, ni el ritmo trepidante de su historia, ni su capacidad para insertar en ella pequeños cuentos que los protagonistas utilizan para conseguir que sus colegas reflexionen, se reafirmen o vean más claro el camino a seguir. Lo que me ha llevado a quitarme el sombrero es el trazo fino con el que ha dibujado a los principales personajes femeninos”) y nos presenta la obra no como un duelo entre Judy Garland y la madrastra de Blancanieves, sino entre la protagonista de Sexo en Nueva York y la jefa de El diablo viste de Prada.

Efectivamente, Rubén nos cuenta por qué se va a imponer el Liderazgo femenino en este siglo XXI con la metáfora de los tacones. Cómo la nueva directora creativa de Oz company, haciendo equipo con Óscar, Timothy y Lionel (cada uno sale de su "zona de confort"), demuestra que la grandeza está en las ideas simples.

Los tacones de Oz es uno de los mejores libros que he leído en cierto tiempo. Si fuera americano estaría precedido de un marketing apabullante, pero el asunto es que Rubén es cercano, tanto en lo geográfico como en su carácter. Voy a pedir varias decenas del libro y lo voy a regalar a decisores y decisoras en las empresas, la política y la sociedad en su conjunto como lectura de verano. Seguro que me lo van a agradecer.

Como escribes casi al final del libro, Rubén, “nunca dejes de brillar; las personas como tú dan luz a este mundo”.

Mil enhorabuenas. Espero que dentro de no mucho tiempo, esta historia se convierta en película y, entre tanto, en best-seller. Sería una muy buena noticia para nuestro país.

2 comentarios:

Manuel dijo...

Tu comentario me animó a comprar el libro y ha resultado un relato aburrido y carente de verdaderas enseñanzas de coaching. Sinceramente esperaba más.
No resulta sorprendente que un amigo apoye a otro pero eso puede ir en detrimento del prestigio de uno mismo.

Rosanna Walls dijo...

Estoy en plena lectura de Tacones de Oz, es la primera vez que topo con este blog, andaba buscando a alguien que hablara de el para pasarle el link a un colega al que me encantaría recomendárselo y francamente... Estoy muy enganchada a la lectura. Obviamente lo mío es un caso muy aparte ya que mi primera lectura fue El Mago de Oz y por descontado, eso me hace ser muy poco imparcial. Pero si que es cierto que como mujer creo que Ruben Turienzo ha hecho un retrato increíble en el que las mujeres que como yo creemos en los cuentos de hadas encontramos en Tacones de Oz esa lectura que nos hace ponerle un barniz rosa, a la industria en la que trabajo.
Es uno de los mejores libros que ha caído en mi mano en mucho tiempo y afortunadamente, si algo me encanta, es leer.