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sábado, 28 de junio de 2008

Lima: un poco de turismo

Tras dos jornadas intensas de talleres y presentaciones, hoy he podido disfrutar de un poco de ocio en la capital de Perú. Por la mañana, tras desayunar en el hotel Roosevelt (el camarero que me ha atendido, muy simpático, me dice: “mañana España le va a ganar 3-0 a Alemania, con dos goles de Cesc Fábregas y uno del Niño Torres”), me he ido a visitar librerías por San Isidro, entre ellas Crisol y Época.

He comprado varios libros con pinta de interesantes:
- Creadores, de Paul Johnson, un ensayo dedicado al espíritu creativo, a través de los ejemplos de escritores como Chaucer, Shakespeare, Mark Twain, Víctor Hugo, Jane Austen o T.S. Elliot, artistas como Durero, Bach, Tiffany, Balenciaga, Dior, Picasso o Disney, que evidencia sus características comunes.
- No te comas el marsmallow todavía, de Joachim de Posada y Ellen Singer, que trata del experimento de Stanford con niños de 4 años a los que se les ofreció optar por un caramelo (marshmallow) o esperar 15 minutos y recibir dos, y las aplicaciones de la “teoría del marsmallow” (el retraso de la recompensa) a los negocios y a la vida.
- Perú viajero, una guía de circuitos turísticos de Primax para conocer este gran país.
- Perú, tierra de incas, de José Miguel Helfer. Un precioso libro con fotos espectaculares.
- No hay país más diverso. Compendio de antropología peruana, de Carlos Iván Degregori (editor), que revisa la diversidad cultural de este país desde el análisis de las comunidades campesinas, el ámbito amazónico y urbano, estudios sobre folklore, redes y movimientos sociales, estudios de genero, educación o proyectos de desarrollo. El libro, de diez autores, es una iniciativa conjunta de la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad de Pacífico y el Instituto de Estudios Peruanos.
- La revolución capitalista en el Perú, de Jaime de Althaus, una visión del despegue económico que muestra el país. “En la obra que debiera ser de lectura obligada en todas las universidades demuestra que la libertad económica, el mercado, el capital y las ideas modernas de una parte sustancial de la sociedad van logrando algo que, de prolongarse, acabará por ser conocido como el milagro peruano”; comenta Carlos Alberto Montaner.
- Perú. Una aventura culinaria, del chef y emprendedor Gastón Alcurio (1967). Un recorrido por la cocina de su país de la mano de quien, con su esposa Astrid, está liderando el movimiento gastronómico. “El gran Gaston supo desde muy joven que el arte que hoy lidera –no sólo en el Perú, sino para orgullo de nosotros ya en otras latitudes- tiene de base la calidad, la creatividad, los sueños y la honestidad, inspiración que ha nutrido desde siempre”, escribe Luis “Cucho” La Rosa Cabizza en el prólogo.
- Primicias de cocina peruana, de Rodolfo Hinostroza, editado por la Universidad San Martín de Porres. Este poeta y periodista revisa la historia de su cocina, desde el “encuentro prodigioso entre la cocina nativa y la española, en la primera mitad del XVI, hasta sus últimos desarrollos en manos de los chefs de nuevo cuño, que salen de algunas de las mejores escuelas del mundo que hoy operan en Lima”.

Lo he pasado extraordinariamente en estas maravillosas librerías (la calidad de servicio de los profesionales de Época, la sabiduría con la que aconsejan a los clientes y el mimo con el que tratan a los libros me han encantado). Después he ido a los baños turcos del Windsor, al lado del hotel. Es una especie de spa de tres plantas muy tradicional (más de 30 años abierto, con imágenes religiosas por doquier) en el que hay varias saunas (de 60º y 70º), jacuzzi, piscina… y hasta se puede almorzar en un gran restaurante. Mary me ha dado un masaje bastante fuerte, deteniéndose en la espalda y en los gemelos, y me ha contado la historia de su abuelo, “un español muy guapo que llegó a Puria y decidió casarse con una cholita feíta y bien pequeñita que le dio una docena de hijos. La abuelita no volvió a salir de casa y veía el mundo desde una ventanita. Pero ella no sabía cómo amargarse, Cuando el abuelo llegaba enojado, porque era muy mandón, ella pacientemente le servía una limonada”. Un relato, real, en la mejor tradición de Vargas Llosa, Bryce Echenique o Jaime Baily.

Ha quedado algo de tiempo para que Maruja Tito, una podóloga que lleva más de 20 años en los baños turcos Windsor (llegando por la mañana y saliendo por la noche) me hiciera una “pedicure” mientras narraba las historias de los distintos españoles que habían pasado por el establecimiento con una memoria prodigiosa.

Mis amigos me han recogido para comer en El punto azul, un delicioso restaurante que cumple las 3 B de Bueno (exquisito), Bonito (de una estética maravillosa) y Barato (al parecer, sumamente económico, aunque tampoco esta vez me han dejado pagar). Hemos compartido ceviche, tacu tacu, suspiros de limeña y algunas otros platos en unas proporciones enormes, además de varias cervezas Pilsen (el local no permite servir más de dos cervezas por comensal).

Por la tarde hemos visitado el Circuito Mágico del Agua, una iniciativa del alcalde de Lima Luis Castañeda Lorrio inaugurada en julio del año pasado que figura en el Guiness como el complejo de fuentes más grande del mundo y la fuente más alta del mundo en un parque público. Por cuatro soles (no llega a un euro) los visitantes pueden disfrutar de más de una docena de espléndidas fuentes: la fuente mágica, de más de 80 metros de altura, la de la fantasía, la de la ilusión, la cúpula visitable, la Tangüis (en honor a un innovador en el proceso del algodón), la de la armonía, la arco iris, la de las sopresas (un arco de agua por el que uno circula), el laberinto del ensueño, la de la vida, la de las tradiciones, la fuente hilo de los deseos y la de los niños. Preciosos nombres para unas fuentes cibernéticas con la última tecnología en el Parque de la Reserva, entrada al Centro Histórico de Lima (www.emilima.com.pe). A medida que ha anochecido, las fuentes se transforman en un formidable espectáculo de luz y color.

Después hemos recorrido en coche la Plaza de Armas, una de las más maravillosas de Iberoamérica, y buena parte del centro histórico. Dejo para futuras ocasiones visitar las ruinas de Pachacamac, el principal centro ceremonial prehispánico de la costa peruana. Me ha impresionado lo bien iluminados que estaban los edificios (el Palacio de Gobierno, la Catedral, las iglesias de Las Nazarenas, Santo Domingo, San Pedro, La Merced, Santa Rosa de Lima –hay más de 20 en esta zona-, la Plaza de San Martín, etc).

Y por la noche, a eso de las 20.45, me han recogido en el hotel para ir a cenar al restaurante Huaca Pucllana, en el barrio de Miraflores. Una Huaca es una costrucción religiosa prehispánica. En concreto, la Huaca Pucllana fue erigida en el sigo V por los sacerdotes como centro ceremonial y administrativo. La zona arqueológica ocupa 15 hectáreas y en ella destaca un precioso restaurant en el que hemos disfrutado al aire libre en los inicios de este suave invierno limeño, con una carta suculenta. En el folleto del local, una cita del gastrónomo Brillat Savarin: "sólo el hombre de talento sabe comer".
Teresa, Miriam, Roslen, Gerardo y un servidor (por cierto, prácticamente todos ex Arthur Andersen), el quinteto de comensales de esta noche, lo hemos pasado genial, hasta más allá de la una de la madrugada, compartiendo historias y riéndonos del significado de las palabras (especialmente, las “lisuras”, como dicen aquí: las palabrotas) en distintos países de la comunidad hispana. He disfrutado de lo lindo con estos amigos, excelentes personas y grandes directivos que cuentan con una inteligencia emocional sobresaliente. Es fantástico que apenas les haya conocido y sienta que somos como amigos de toda la vida: tal es nuestra fraternal sintonía de valores.

Mañana, está previsto que juntos, en algún local con pantalla gigante, veamos la victoria de España a eso de la 1.30 pm, hora de Perú.