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viernes, 7 de diciembre de 2007

Diferentes opiniones

Begoña Benito, socia directora general de Watson Wyatt, ha presentado Sistemas estratégicos de recompensa, un estudio europeo de la consultora sobre las opiniones de empresas y profesionales sobre los motivos de entrada y salida de las organizaciones.
¿Qué atrae a los empleados? Según las empresas, las razones más frecuentes son el desarrollo profesional (55%), el prestigio de la empresa (51%), el salario base (43%), la cultura de la empresa (33%) y el tipo de trabajo (23%). Para los propios empleados, las principales razones son el tipo de trabajo (49%), la seguridad en el trabajo (34%), el salario base (30%), la duración del trayecto (29%) y el prestigio de la empresa (24%).
¿Por qué se van? Según las empresas, por desarrollo profesional (49%), oportunidades de ascenso (48%), salario base (43%), la relación con el jefe (31%) y la conciliación (28%). Para los empleados, por niveles de estrés (35%), salario base (34%), oportunidades de ascenso (27%), desarrollo profesional (25%) y conciliación (20%).
Begoña Benito ha declarado (y así lo recogía ayer La Gaceta): "Las empresas parecen estar poniendo mucho más énfasis en la planificación de la carrera profesional a largo plazo que los propios empleados. Las prioridades de los empleados son más prosaicas: el tipo de trabajo, el salario, el estrés y el trayecto desde su casa al trabajo".
En cierto modo, estoy de acuerdo con las opiniones de la DG de Wyatt. Ahondando en el tema, me parece que las empresas confían más en soluciones "de Recursos Humanos" (la carrera profesional, el desarrollo) que en la calidad de sus jefes. Efectivamente, el tipo de trabajo, la seguridad, el prestigio... están basadas en percepciones que el propio jefe genera. Y respecto a la desvinculación voluntaria por parte del profesional, el estrés, las oportunidades de promoción, el desarrollo profesional... también son consecuencia en gran medida del comportamiento del jefe o la jefa.
El Liderazgo es más importante que nunca, qué duda cabe. Los profesionales, que sufren a los jefes tóxicos o disfrutan de auténticos líderes de equipo, son más conscientes de ello que las propias empresas, que suelen buscar soluciones genéricas e impersonales... que sirven para poco.

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